José María Calero

José María CaleroNació el 27 de octubre de 1943 en la localidad de Pozoblanco (Córdoba), en el seno de una familia de clase media. Estudió bachillerato con los Salesianos y se licenció en Historia por la Universidad de Granada, luego de una pequeña crisis en la que estudió Teología con los Jesuitas de la Aduana (Córdoba). Se doctoró en Granada en 1972, con una tesis titulada Historia del movimiento obrero en Granada (1909-1923), bajo la atenta dirección de José Cepeda Adán. Fue profesor de la Escuela Universitaria de Jaén entre 1972 y 1975, año en que aprueba las oposiciones nacionales y obtiene plaza de profesor adjunto en la Universidad Autónoma de Madrid. Su primer trabajo de enjundia, su tesina llevó por título Estructura profesional de Granada. De Isabel II a la 2ª República (Vid. Obras Completas, I ). Murió el 11 de julio de 1987 en un terrible accidente de tráfico, cuando las aguas crecidas del arroyo Salado, cerca de Porcuna, arrastraron su vehículo. Junto a él murieron su hermana y dos sobrinos.

Historiografía

Dentro de la historiografía contemporánea, la densa obra de Antonio María Calero Amor sobresale especialmente por su acercamiento a la historia del movimiento obrero andaluz y su novedosa e inacabada incursión en la historia contemporánea de la Corona española. De variedad y amenidad sorprendentes, sus investigaciones sobre las más variadas vetas de la Historia de España son fruto de un trabajo apasionado e intenso que llevó nuestro malogrado historiador en muy breve período de tiempo, apenas tres lustros. Hasta bien entrada la década de 1980, Antonio María Calero seguía preocupado por los movimientos sociales y temas cercanos, a los que se sumaba su interés preferente por el tema andaluz. El cambio de línea de investigación que seguiría no está alejado del cambio personal que le supuso a nuestro historiador el cambio de residencia a Madrid y el cambio de ciclo político que se inicia con la llegada al poder del partido socialista (PSOE). Su aproximación al Centro de Estudios Constitucionales de Madrid, le llevaría a trabajar con Francisco Tomás y Valiente, más tarde Presidente del Tribunal Constitucional y víctima de la barbarie de ETA. Su rigor histórico en el tratamiento de los textos legales le permite profundizar en algunas de las claves de los cambios históricos que trata.

El periodismo judicial o de tribunales es actualmente en España una de las especializaciones profesionales más en auge, aunque no quede siempre reflejada en la edición de páginas concretas y particulares, o suplementos propios en los periódicos, como ocurre en otras variedades del periodismo especializado: economía, deportes, ciencia y tecnología, cultura, etc. Es más: a partir de la indudable tendencia hacia una progresiva “judicialización de la vida pública” presente en las informaciones políticas de los últimos años en el periodismo español, el campo de influencia del ámbito jurídico ha crecido de modo muy espectacular. De tal manera que un periodista profesional adecuadamente preparado necesita echar mano con bastante frecuencia de una terminología específica, extraída del mundo de las leyes, para informar correctamente de otros temas inicialmente ajenos a los temas judiciales o de tribunales: se detecta este fenómeno en el campo de los sucesos; de la política local, nacional o internacional; de los asuntos del corazón y de las páginas rosas, e incluso de los deportes.

Esta, hasta cierto punto, nueva realidad en el mundo informativo ha propiciado la reciente aparición en España de diversas obras destinadas a orientar y aclarar dudas a los periodistas en cuestiones relacionados con la utilización del léxico jurídico preciso en cada caso determinado. Un ejemplo paradigmático de esta tendencia podemos hallarlo en el Diccionario jurídico para periodistas (1999), del catedrático de la Universidad Complutense Prof. Teodoro González Ballesteros, espléndida y magistral obra a la que también podríamos calificar de monumental aunque sólo fuera por razón de su tamaño y el número de páginas, algo más del millar.

Con la misma finalidad, pero con una disposición psicológica diferente, a lo largo de los últimos cursos escolares han aparecido dos volúmenes en sendos centros universitarios dedicados a la enseñanza del periodismo: el CEU San Pablo de Valencia (hoy convertido ya en la Universidad Herrera Oria-CEU de esta ciudad) y la Universidad de Sevilla. Desde un punto de vista cronológico, el primero de estos textos fue editado en 1998 y se encargó de su edición la Fundación Universitaria San Pablo-CEU: Léxico jurídico para periodistas. El segundo es posterior, del año 2000, y ha sido editado por Ámbitos para la Comunicación, grupo de investigadores de la Universidad de Sevilla: Manual de Periodismo Judicial. Ambas obras responden a la misma finalidad que inspiró el trabajo del profesor González Ballesteros -suministrar herramientas terminológicas y científicas para el trabajo de los periodistas- pero el ánimo creador es diferente, ya que ninguna de estas dos obras ha sido realizada con el ánimo exhaustivo y totalizador que caracteriza el Diccionario de González Ballesteros.