Filomeno Rojas Begnino

Filomeno de RojaNació en Santiago de los Caballeros en el año 1811. A la edad de 18 años se alista como guardia marina e el buque “Barhm” de la Real Marina Británica. El 27 de marzo de 1830 es dado de baja de esa institución, en el puerto de La Guaria, Venezuela.

Según algunos de sus biógrafos fue educado en Inglaterra y allí obtuvo el título de Doctor en Derecho. Enrolado en el Servicio Exterior de es país desempeñó funciones diplomáticas en Washington ante el gobierno de los Estados Unidos.

En 1846, al enterarse que sus conciudadanos estaban inmersos en el objetivo de conseguir su independencia, y luego de 22 años de ausencia, regresa a su país y se instala en el mismo pueblo en donde nació, fundando junto a otros munícipes una institución privada denominada Sociedad Patriótica de Fomento.

En ese entonces el liderato de Pedro Santana se encontraba en sus inicios, y por las ideas y expresiones de Benigno Filomeno, el general hatero y sus seguidores consideraban que el joven santiaguero era un perturbador y agitador del orden establecido. Otros lo consideraban un visionario y un Quijote defensor de la libertad de prensa, los derechos humanos y de la profesión de cultos.

En 1857 fue elegido Vice-Presidente de la República, por los revolucionarios responsables del levantamiento constitucionalista en contra del gobierno corrupto de Buenaventura Báez, iniciado el 7 de julio de ese mismo año. Desde esta posición presidió la Asamblea Constituyente de Moca, que elaboró la Carta Magna más progresista del país durante el siglo XIX.

Benigno Filomeno de Rojas se sumó al movimiento Restaurador iniciado el 16 de agosto de 1863, siendo elegido Vice-Presidente de la República en Armas y Encargado de la Dirección del Gobierno Restaurador. Su nombre aparece como primer firmante, tanto en el Actuad e Independencia del 14 de septiembre de 1863, como en la exposición dirigida a la Reina Isabel II el 24 de septiembre de ese mismo año.

Gregorio Luperón, en sus Notas Autobiográficas y Apuntes Históricos, a pesar de haber tenido profundas diferencias con Benigno Filomeno lo calificó de Mentor de los Restauradores” y “hombre de Estado de primer orden, apóstol de ideas avanzadísimas, de principios democráticos, distinguiéndose por su honradez y la pureza de sus pensamientos.

Murió el 30 de octubre de 1865 en la ciudad de Santo Domingo, pocos meses después de Restaurada la República. Su muerte se produjo de manera misteriosa, según algunos, envenenado por sus adversarios políticos.