Don Joaquín María Bobea de Castro

Don Joaquín María Bobea de Castro nació en Vela del Coro, Venezuela en el año de 1865. Había nacido allí cuando sus padres, el trinitario Pedro Antonio Bobea de Castro y Raimunda Gregoria de Castro se encontraban en el exilio durante el gobierno de Pedro Santana.

Llegó a San Pedro de Macorís con sus hermanos y su madre por el año 1882, y no tardó mucho para que se hiciera líder en el ambiente cultural de la sultana del Este. Junto a su hermano Lorenzo Justiniano es de los fundadores de la sociedad “amantes del Estudio, y luego junto a Camarena funda el propiamente dicho “Ateneo de San Pedro de Macorís”. Casa en la Sultana del Este con la distinguida señorita Adela Martínez Corso , hija del primer médico que tuvo la provincia, el puertorriqueño Carlos Martínez Nonato. Junto a su esposa es de los fundadores del la sociedad ” El abanico” hoy “2 de Julio”. Don Joaquín se distinguió en las artes y las letras y se convirtió en un personaje altamente conocido y capaz, creando un nuevo género poético denominado “Lechugas” epigramas que se hicieron populares hasta nuestros días. Don Joaquín también fue un cuentista de mucha calidad, publicó dos cuentos: “Caza Menuda” y “Perdigones” y dejó inconcluso “Mosquitisol” el cual no pudo terminar por el proceso de pérdida de visión. Fue director del Boletín Mercantil, del “Diario de Macorís”, la revista “Noche Buena” además de colaborar con diversas publicaciones de la ciudad capital. Ejerció el magisterio en San Pedro, llegando a ser Director de la Escuela Normal de Varones. Fundó junto junto al hijo del presidente Juan Isidro Jiménez el “Boletín Mercantil”. Para el año de 1916, periodo de la intervención norteamericana don Joaquín publicaba un periódico llamado “Paladín contra los Yanques”, desde el cual lanzaba feroces oposiciones al atropello de estos, lo que le costó un doloroso exilio a Venezuela. En la patria de Bolivar Don Joaquín fue director Distrital Escolar.

En años posteriores fue galardonado con el título de “Decano de la Prensa Nacional”, en un homenaje que le hiciera la Asociación de Periodistas, presidida por el Lic. Max Uribe.Considerado un verdadero repentista y la facilidad de su improvisación, hace recordar el repentino y agudeza de Don Francisco de Quevedo y Villegas”. En san Pedro, nadie escaló tan alto en el cultivo de este género como Joaquín María Bobea. Fue sino el primero, uno de los más fecundos y notables epigramistas dominicanos.

El prolífico buen humor de Joaquín María Bobea, autor de graciosos epigramas, mira entre otras cosas, a las fallas gramaticales en que a veces incurren no pocos escritores”. Muere a la edad de 96 años el 26 de abril de 1959 en La sultana del Este.