Eusebio Hernández

Eusebio Hernández SolaDar a conocer la obra del Dr. Eusebio Hernández Pérez (18 de enero de 1853-23 de noviembre de 1933) no resulta fácil. Un hombre que estuvo junto a Gómez en la manigua, sin olvidar a Calixto García y a Serafín Sánchez, quien fue candidato a la vicepresidencia junto a Bartolomé Masó, contra Estrada Palma y la injerencia de los Estados Unidos. A la vez, un científico, precursor en Cuba de la sinfisiotomía, y como político, comprometido con sus ideas avanzadas.

Como profesor, estuvo siempre al lado de sus estudiantes defendiendo los principios justos. Fiel exponente de su legado ha sido la labor que desarrolló junto a Mella. Sin embargo, poco tratada ha sido su figura en la Historia de Cuba. Y menos aún, poco se ha estudiado su labor política junto a los estudiantes universitarios y muy, particularmente, su labor junto a Julio A. Mella. No es casual que éste lo bautizara como hombre cumbre, pues es el maestro que forma el carácter del alumno, y por lo tanto, el que moldea, como artista hábil el futuro de la sociedad en su aula; taller de obrero excelso. El Maestro es un Sacerdote. Solemne y trascendental en su obra…es el faro luminoso que señala la ruta a la juventud en el aula, y fuera de ella. Es aquel que no se olvida nunca. Es aquel que nos enseñó, junto con la ciencia en la Universidad, la verdad en la vida….

Dr. Eusebio Hernández: su labor político-social durante las dos primeras décadas de la República Comprometido con la realidad social de los humildes estuvo el Dr. Eusebio Hernández. La emigración desempeñó en él una escuela política y social. Allí observó las diferencias entre los ricos y pobres. “Los pobres en aquella época generosa se ponían fácilmente de acuerdo alrededor de la causa de la independencia, los ricos necesitaban ver amenazados sus intereses… y más adelante hace causa con esta parte de la población: Y, sin embargo, los pobres de mi patria no han merecido aún la atención de nuestros gobernantes.

Su compromiso social y político orienta la crítica de la época. En su Manifiesto al país de 1912 alerta a la población sobre “la importancia del problema obrero. Señala hacia “el bohío campesino y la sucia habitación urbana, comentario de los 104 000 niños que se pierden cada cinco años. Para el campesino pide la entrega de tierras incultivables que posee el Estado y aplaude la prohibición del traspaso de éstas a manos extranjeras. Además aboga por la liberación de la mujer “del yugo que el hombre le tiene impuesto.

Por eso no asombra verlo al lado de Julio A. Mella por la reforma universitaria en 1923. Al inaugurar la Universidad Popular José Martí junto a Mella confió los magníficos resultados que podrán obtenerse de ella para el mejoramiento de la sociedad cubana…señalando la necesidad de las reformas en la enseñanza y afirmó que la Universidad Popular estaba llamada a un brillante porvenir en bien de la república.

Este bello gesto estudiantil que abría las puertas de la Universidad a la clase obrera para que disfrutara de los beneficios que proporciona la cultura fue obsequiado con las clases del Dr. Eusebio Hernández, entre otros. Mella impartía Historia de la Humanidad e Historia de Cuba, Eusebio Hernández, desarrollaba su tesis sobre Homicultura, su gran pasión científico-social y acerca de la profilaxis sexual, osadía para aquellos tiempos.

El Dr. Eusebio Hernández fue profesor de Obstetricia de la universidad habanera durante 30 años. Algunos de sus ex alumnos de medicina lo recuerdan como excepcional profesor. El Dr. Aurelio Serra Pérez plantea: Fue uno de los buenos profesores al que oyéndolo, el texto servía casi sólo para repaso. Era un pedagogo. No solo explicaba con claridad, sino que materialmente nos incrustaba la asignatura, repitiendo aquellos puntos primordiales…era algo teatral. Gozaba dando sus clases.

Eusebio HernándezEl Dr. Julio Ortiz Pérez rememora: Estoy seguro de que no concebía la práctica médica sino como un vehículo para hacer enseñanza…para los alumnos, llegar a Obstetricia y conocer a Eusebio Hernández era como empezar una vida distinta. Sus lecciones estaban animadas de un carácter clínico entonces no frecuente, y constituía un atractivo extraordinario, dándose el caso excepcional de que los alumnos deseaban siempre que Hernández prolongara el tiempo señalado para sus lecciones. Mas adelante señala: Conocía en la cara de sus oyentes si era comprendido o no, y estoy seguro de que para él cada alumno era un caso clínico …sin reparar en el tiempo empleado, nos hacía examinar la paciente una y otra vez….hacía una enseñanza personal e individual. El Dr. Mario E. Dihigo recuerda 50 años después a Hernández: La última hora de la mañana estaba dedicada a Obstetricia….sería más justo y más propio designar esta asignatura con el título de Poesía y Filosofía de los partos. Para Hernández todo era poético:… las parturientas son blondas y frágiles francesitas de talle juncal y andar cadencioso; la inserción del cordón umbilical se hace en la placenta como el mástil de un bergantín que surca las encrespadas olas del mar bravío, en el momento del parto, el ano se entreabre como un rojo clavel.

Aportó a su época novedosas técnicas pedagógicas que dejaban atrás la memorización y el verbalismo. Sobre un maniquí que representaba a la mujer en estado de gestación explicaba a sus alumnos los mecanismos del parto. Con vulva de goma, los estudiantes podían practicar el tacto vaginal. Insistía en que para ser partero hay que saber palpar; sin palpación no hay obstetricia.

Enseñó con minuciosidad los mecanismos del parto: el encajamiento, el descenso y la rotación interna. Al detalle, explicó los conceptos sobre el desprendimiento de la cabeza, que dividía en dos fases: ataque y paso al estrecho inferior muscular, y ataque y paso al anillo vulvar. Por eso, el Dr. Ortiz al afirmar estas palabras dijo que él nos trajo los métodos que modificaban el ejercicio de la práctica obstétrica: con él puede decirse que comienza la enseñanza de la obstetricia en nuestra patria.

Su amor a su profesión no se separó de su compromiso social. Ante la crisis socioeconómica y política que atravesaba Cuba en los años 20, y con ello, su incidencia en la enseñanza, el Dr. Eusebio Hernández no escatimó esfuerzo para apoyar la renovación universitaria, muy en particular en la escuela de Medicina. El espíritu de progreso que observó en el sector estudiantil no se divorció de sus viejas aspiraciones: Porque yo declaro que no veo cosa más sencilla que este movimiento, que en la hora actual significa que el elemento juvenil cubano está luchando por asentar sobre base firme la independencia de la Patria. Y criticó en su discurso del 12 de enero de 1923 en el Aula Magna de la Universidad de La Habana ante cerca de 3 mil estudiantes: Que los representativos reaccionarios que han ocupado el poder, las cátedras y todos los cargos públicos han fracasado y por eso la Universidad se encuentra en tal situación caótica, y condena que los que tienen un espíritu retrógrado no “aceptan las ideas modernas de renovación, libertad y democracia.

Como ejemplo a seguir comentó en su discurso el programa educativo en la URSS, donde la universidad va a buscar a los obreros…para enseñarlos. Además, la enseñanza primaria y secundaria es gratuita…y obligatoria.Allí se autoproclamó bolchevique, aunque opinamos que más bien fue su simpatía por la reforma de la enseñanza que en la URSS devino como nuevo modelo a seguir que por las convicciones comunistas. Si bien sus ideas son progresistas para la época, no es menos cierto que a pesar de su cercanía con Mella, Eusebio no militó en el PCC que el primero fundara junto a Baliño en 1925.

No obstante su espíritu renovador y crítico social marcó pautas en el sector estudiantil universitario, pues Eusebio vio en ellos la esperanza de la sociedad: …estoy muy agradecido a vosotros, porque habiendo luchado por la independencia de Cuba, me sentía entristecido y abatido, después de haber visto triunfante la revolución, porque hasta ahora en Cuba no se había hecho nada que nos indicara a los que hicimos la independencia, que éramos hombres libres…

En un discurso del 8 de marzo de 1923 Eusebio Hernández da continuidad a esta idea: Esta reforma que empieza ahora por la universidad debe extenderse a la enseñanza en todo el país… es una vergüenza que a los veinticinco años de independencia tengamos más analfabetos que en tiempos de España. Yo canto a la libertad de la enseñanza, por lo que puedan ilustrarse todos los cubanos, cualesquiera que sean sus nombres, su condición y procedencia.

Las condiciones de hacinamiento que ofrecía el caserón de Zanja y Velas coaín no era propicio para la enseñanza de la Medicina. Y se reclamaba el traslado de su escuela al Hospital Calixto García. El Senado conocía la situación, pero nada hizo. El primer golpe lo hace el Dr. Eusebio Hernández que toma por asal según sus propias palabras la sala de partos del Calixto García (Sala de Maternidad), pues la sala de Las Mercedes, única en carácter docente hasta entonces, era limitada en espacio y número de camas para la enseñanza eficaz. Miguel Ángel Carbonell recuerda este interesante episodio:

En la Universidad Nacional desarrolló a la sazón una campaña reformista, arrancando de facto la Secretaría de Sanidad y Beneficencia el control de la Sala de Maternidad que tomó por asalto con los estudiantes, deponiendo al director y ofreciendo él sus lecciones gratuitamente, con la colaboración de sus alumnos. Cuando el presidente Zayas dictó un decreto reintegrando a la Secretaría de Sanidad al Hospital que se le había segregado, y la policía rodeándolo, demandó su entrega, rechazó con entereza el propósito…y se quedó. La policía dejó en su poder la Sala de Maternidad.

Julio Ortiz Pérez recuerda el beneficio de esta conducta del Dr. Hernández para la renovación de la enseñanza en Medicina: En 1923, y en los días de la revolución universitaria, logra para la enseñanza de la obstetricia el entonces llamado Hospital de Maternidad. Este hospital… con amplios servicios, se perdía para la enseñanza, mientras que esta no disponía más que de dos salas en Las Mercedes, atendidas por Eusebio Hernández…una mañana me dijo: Ortiz, vaya con los alumnos al Hospital de Maternidad, reparta entre ellos las camas, establezca las guardias, dígale al director que desde ahora me hago cargo de la atención a las inglesadas.

Desde aquel día la Facultad de Medicina dispuso de un material de enseñanza que duplicaba, por lo menos, el que hasta entonces se disponía. Hernández dotó aquel Hospital de todos los adelantos necesarios. Fabricó el anfiteatro donde se daban clases de Obstetricia; las esterilizadoras que se utilizaron en el salón de operaciones se aportó, fundó un laboratorio y dotó a la Universidad de un Departamento de Rayos X.

Resulta obvio como Eusebio Hernández rompe con lo que era común en su época. A decir de Mella, la revolución universitaria rompe con los sujetos de espíritu viejo, a quienes denominamos catedráticos loros, no responden a ninguna aspiración de investigaciones científicas…el estudiante va allí, no a formar su organismo espiritual, ni a nutrirse de savia fecunda, sino a cometer el acto material de conquistar un título. Se le enseña con monotonía, fastidio. Un día y otro la misma gangosa voz, no explica, sino repite con tedio, una lección caquéxica. En otras palabras, el Dr. Eusebio Hernández abrió en Medicina una Universidad moderna que “tiende a un fin justo y alto de ennoblecedora belleza; hacer avanzar las ciencias.

Era preciso romper con todo este cáncer que devoraba la Universidad. El papel del Maestro era fundamental en Mella para eliminar la causa del adormecimiento de las reformas universitarias: Se ha dicho que no puede existir una Universidad sin alumnos. Esto es cierto pero más cierto aún es que no puede existir una Universidad sin Maestros…no existiendo Maestros no podrá haber discípulos…

Y sin lugar a dudas, el Dr. Eusebio Hernández, Maestro de generaciones formó discípulos que brillaron en la enseñanza de la Medicina en Cuba.